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Te has preguntado cuánto cuesta, ecológicamente hablando, producir los bienes y servicios que consumes a diario y cuál es la capacidad de la tierra para absorber los residuos y generar nuevos recursos.

La huella ecológica de acuerdo a la WWF (World Wildlife Fund) es un mecanismo utilizado a nivel global para medir la demanda que nosotros como humanidad le hacemos al planeta, hablando de extensiones de área biológicamente productivas para suministrar recursos y absorber residuos.

Existen 6 categorías de huellas donde se pueden medir entre otros recursos, la tierra, los árboles, y el agua necesarios para producir un bien por ejemplo la camisa que tenemos puesta; imagina por un momento la cantidad de tierra que se necesitó para hacer crecer una planta de algodón, en la cantidad necesaria para hacer una prenda, esta área de tierra biológicamente productiva necesito ser regada con agua para alcanzar la edad madura de la planta, seguramente cuando la planta genero el algodón, alguien lo cosecho y empaqueto en una caja para ser transportado, el transporte necesito energía dada por combustibles fósiles, una vez que el algodón llego la textilera fue transformado por máquinas y telares que requirieron energía eléctrica para operar, además del trabajo humano que se le tuvo que aplicar, una vez terminada la prenda, fue empaquetada y distribuida a la tienda donde tú la compraste todo esto requirió recursos naturales para su realización.

Ahora imagina cada producto que usas y cada actividad que realizas, todas y cada una de ellas requieren recursos naturales, de acuerdo al informe del planeta vivo de la WWF para 1970 se requería de un planeta para satisfacer las necesidades económicas de la población humana, en este tiempo el planeta era capaz de producir y regenerar recursos para su aprovechamiento y de absorber los residuos de manera eficaz. Estábamos en el límite de una armonía ecológica.

En estudios recientes se obtuvo que para 2010 la demanda de recursos había crecido en un 50% lo cual representa que cada ser humano necesita 1.5 más recursos para satisfacer sus necesidades, para ser más claros, cada ser humano puede utilizar 1.75 HAG (Hectáreas Globales) para satisfacer y sus necesidades y absorber los residuos, esto equivaldría a dividir el planeta tierra entre la población mundial y que el resultado fuera ecológicamente responsable, sin embargo hasta 2010 el ser humano había rebasado esta frontera y necesito 2.63 HAG, la tendencia va a la alza y se estima que para 2030 se necesiten 3 planetas para satisfacer la demanda.

Las consecuencias ambientales son difíciles de reparar y muchas veces ignoradas,  para muestra algunos datos, el IPV (ÍNDICE DEL PLANETA VIVO) mide la biodiversidad a partir de datos recopilados de varias especies de vertebrados calculando la razón en que cambia la abundancia con el paso del tiempo; este indicador nos dice que entre el año 1970 y 2012 la abundancia de los vertebrados disminuyo en un 58 por ciento y la tendencia sigue a la baja a una razón del 2% anual, lo cual provoca que las cadenas tróficas naturales se vean afectadas por la falta de integrantes y en consecuencia provoquen desequilibrios ambientales a nivel de ecosistema.

Las afectaciones ecológicas que podemos observar a consecuencia de la huella ecológica se vuelven un círculo vicioso en el cual podemos notar que la falta de árboles provocan que el bióxido de carbono sea absorbido por el océano, lo cual genera que suba la temperatura de los mares y esto a su vez consecuente mente el derretimiento de glaciares con lo cual la temperatura del planeta se eleva y provoca entre otras afecciones el calentamiento global.

Que debemos cuidar como sociedad para evitar acabar con las especies y ecosistemas existentes y tener un mejor futuro:

·         Cuidar los habitas naturales de las especies terrestres y marinas

·         Hacer una explotación responsable de los recursos naturales

·         Evitar contaminar en la medida que nos sea posible, reutilizar, reciclar y usar materiales y productos ecológicos.

·         Cuidar la propagación de especies invasoras que puedan afectar ecosistemas ajenos a su naturaleza, incluido el ser humano.

·         Ser conscientes de los efectos negativos que trae el cambio climático a nuestro planeta.

Los modelos económicos actuales nos han llevado a comportamientos consumistas que generan el deterioro ambiental en nuestros ecosistemas y no va a bastar con realizar cambios que resuelvan los problemas visibles, hay que analizar nuestros comportamientos como individuos y concientizarnos de que cada decisión que tomamos en nuestro estilo de vida afecta positiva o negativamente nuestro futuro ambiental, si realizamos cambios en nuestros esquemas mentales podemos generar cambios de raíz que nos lleven a tomar mejores decisiones y estas a su vez a cuidar de manera consiente nuestro medio ambiente.